EL JUEGO

Bienvenido lector, a El Juego de las Mil Historias:
Siempre me ha encantado escribir pero nunca he podido acabar ningun proyecto, por lo tanto, te propongo que leas algunas de mis redacciones y me ayudes a encontrar un final para ellas.
El juego consiste en enviarme un mensaje hablandome de la historia que más te gusta y diciendome que querrias que pasara acontinuación.
La historia se publicara con su título y el número de la entrada en carácteres romanos.
Ej. Dos de Oros (I)
Ej. Dos de Oros (II)
A la derecha esta el archivo con todos los artículos publicados.
A la izquierda las encuestas sobre las historias.
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P.D (2): Comparte tu imaginación conmigo

Fdo.
MAR CULPEPER

jueves, 15 de noviembre de 2012

DOS DE OROS (VIII)



Diez menos cuarto de la mañana. Álvaro seguía tumbado en la cama con los auriculares puestos, y la música del móvil a todo volumen. Anoche, se había olvidado de baja la persiana, y esa mañana de invierno, un rayo de sol lo había despertado de su mundo de sueños.
Sonaba música de AC/DC, Highwell to hell. Espectacular. No como ese reggeton que escuchan las chicas hoy en día. Su música era buena, roquera, especial para él. Cerró los ojos, para relajarse, y sentir las vibraciones de su música recorrer todo su cuerpo.
Despacio, la puerta del cuarto se abrió lentamente. Él estaba demasiado concentrado en su música como para darse cuenta. La persona que había entrado se acercó sigilosamente al chico, y de pronto:
-¡EH! – le gritó en la oreja.
Álvaro, asustado, dio un bote, y de un manotazo se quitó los auriculares. El corazón le palpitaba a mil del susto y su cara reflejaba su desconcentración, como queriendo decir ¿Qué está pasando? Las carcajadas de aquella chica lo devolvieron al mundo real. Qué risa más bonita, ¿no será de…?
-¿Marina? – preguntó sin poder creérselo aún.
-Presente, ¿Álvaro? Ausente – respondió ella a toda máquina – es hora de despertar, venga a cambiarse.
-Espera, espera. Déjame verte – se frotó los dos ojos y la miró de arriba abajo. - ¡Dios mío! Como has cambiado…
Desde la última vez que la vio, Marina, su prima pequeña, había crecido por lo menos cinco centímetros, y ahora estaría por el metro setenta.  Olía a vainilla, como siempre, pero por primera vez, se había maquillado un poquitín. Llevaba algo de polvos y mascara de ojos, además, seguro que se había pintado los labios marrón suave… Llevaba muchísimos accesorios, sus manos estaban repletas de pulseras y anillos, y sus uñas estaban pintadas de verde claro. Llevaba un suéter azul marino a lunares blancos con el dibujo de dos renos de la marca Abercrombie, unos vaqueros claros de Levis combinados con unas converse verdes oscuras. En la mano, sujetaba la bufanda blanca de punto, y su abrigo impermeable color de la noche. Se había recogido el pelo con una trenza langa, y llevaba puesto un gorro de punto del mismo color que el suéter. Estaba radiante, perfecta, preciosa. Esa era su Marina.
-Oye Álvaro, tengo un montón de cosas que contarte…  - comenzó a hablar ella – pero antes de nada ¿Que tal llevas lo de Iván?
-Bua, de pena… Es todo una gran… -suspiró – en fin… que he tenido mejores momentos… pobrecillo, debe de estar pasándolo fatal…
-¿Qué qué? ¿Pero te estás escuchando? Defiendes al inútil que te ha robado a la chica… me sorprendes chico…
-¿Pero qué dices? Haber, ¿de que estamos hablando?- reinició la conversación él.
-¿De que tu ex mejor amigo esta liado con la que te molaba, por ejemplo?… ESPABILA, WAKE UP – dijo con su gran entonación inglesa.
-Ali está con él… - la noticia inesperada fue recibida como un jarro de agua fría.
-¿Tú de qué me hablabas?
-Del accidente… - suspiró de nuevo, hundido.
-¿Qué accidente?
Álvaro miró a Marina, y a través de su rostro pudo comprobar lo que suponía; no estaba al tanto de todo, así que prosiguió a relatarle todo lo que sabía, sin suprimir sus emociones. Era su prima- mejor amiga, y con ella no tenía secretos. Antes de la comida, Marina estaba más preocupada, nerviosa, activa… que nunca. Iba de lado a lado diciendo frases sin sentido, agobiada y con la mirada asustada, y Álvaro la miraba sentado en la cama con las manos en la cabeza y los codos apoyados en las rodillas. No se comportaba así, no parecía ella, sin duda, toda su opinión tan radical sobre Iván había cambiado por completo.
-Tenemos que ir a verle… - le dijo por fin
-No puedo Marina, me mataría verle con ella, ahora no por favor…
Marina, le colocó una mano en el hombro y con la otra le levantó la barbilla. Le miró un rato a los ojos, y dijo lentamente.
-Álvaro, cielo, me da igual que os odiéis. Eres su mejor amigo, diga lo que diga, y tu no le vas a fallar ¿Esta claro? Y vas a aprender a respetar sus decisiones, porque si él ha elegido a Alicia sabiendo que te gusta es porque está enamorado y sinceramente a mi esta nena no me dice nada, tú te mereces a alguien más mejor.
Él sonrió tímidamente, y asintió con la cabeza. Luego se levantó y fue a cambiarse de ropa. ‘basta ya, es hora de cambiar las cosas’  Se dijo a sí mismo, contento y orgulloso por primera vez. Esa chiquilla… Que haría él sin su prima, es su fuerza en persona. 

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