EL JUEGO

Bienvenido lector, a El Juego de las Mil Historias:
Siempre me ha encantado escribir pero nunca he podido acabar ningun proyecto, por lo tanto, te propongo que leas algunas de mis redacciones y me ayudes a encontrar un final para ellas.
El juego consiste en enviarme un mensaje hablandome de la historia que más te gusta y diciendome que querrias que pasara acontinuación.
La historia se publicara con su título y el número de la entrada en carácteres romanos.
Ej. Dos de Oros (I)
Ej. Dos de Oros (II)
A la derecha esta el archivo con todos los artículos publicados.
A la izquierda las encuestas sobre las historias.
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Fdo.
MAR CULPEPER

sábado, 19 de enero de 2013

EL EJERCITO DE SUSANA 'LA INVISIBLE' (V)



Susana, estaba en el bosque. Habían parado a descansar. Brie, estaba sentado a su lado, observando su reflejo en el lado, con la mirada adormecida. El ángel y el diablo, los cuales iban en distintos carruajes, no daban apenas señales de vida. Susana, sacó un papel y una hermosísima pluma de águila de su carruaje. Deslizó la pluma ligeramente y empezó a dibujar el cuerpo de una mujer delgada. Dibujó unos finos labios y unos pequeños ojos y nariz. Dibujó una fina y larga cabellera hasta la cintura de la mujer. Diseñó un sencillo vestido de manga larga que rozaba el suelo, y creó unas manos delicadas. Cuando por fin hubo terminado su grandioso dibujo, lo observó una y otra vez hasta visibilizar a esa mujer en el lago. Se imaginaba a una mujer joven, con un aspecto de un tono verdoso, como de porcelana. Una mirada fría, sin sentimentalismo, y con un precioso y sencillo vestido blanco que se mojaba en las heladas aguas del lado. La mujer, tenía un cabelló oscuro como el ébano que caía en finas ondulaciones por su espalda, y de su pequeña boca petrificada, sobresalían dos colmillos bien afilados. Era fuerte y astuta. Ágil, ligera, inexpresiva, orgullosa, valiente, honrada. Se llamaba Tae. Era hija del lago, y era casi invencible. Inmune a todo menos a las sangre mortal. Solo una gota provocaría su muerte.
Era tal, la creatividad y la realidad con la que Susana imaginaba a este personaje que apenas se dio cuenta de que lo que en un momento era una visión de su cerebro, poco a poco fue siendo más real.
-¡Majestad! – gritó Brie cuando la divisó.
Si él no hubiera dicho estas palabras, Tae, hija del lago, hubiera sido cien por cien autentica. Pero esa milésima de segundo en la que Susana dejó de atender a la mujer verde, fue la que hizo que se convirtiera en un ser translucido, inacabado.
Susana, se alzó al ver su primer invento.
-Ama – murmuró Tae, he inclinó ligeramente la cabeza, a prueba de respeto.
-Brie, te presento a Tae, mi hija y la del lago – dijo Susana sin quitar los ojos de su maravillosa creación.
Brie, miró a su reina, desconfiado y sin entender absolutamente nada. Al ver que Susana parecía completamente segura de sus palabras, envainó su espada, pero vigiló cada movimiento que hacia la mujer del lago, que tan solo era el continuo movimiento del pecho al respirar.
-Brie – murmuró Susana, que parecía totalmente ausente del mundo- llámalos, rápido.
El muchacho entendió rápidamente de quien se refería, y corrió velozmente hasta llegar al campamento y encontrar al ángel y al diablo.
-LO HA HECHO – gritó.
Todo el mundo pareció desconcertado pero Fereim y Adeleid entendieron a la primera el mensaje que traía el muchacho. Rápidamente acudieron al lago y observaron  la bellísima criatura que había creado, la reina.
-Increible
-Explendido
-Maravilloso, perfecto…
-Absolutamente letal –concluyó el diablo.
Susana por fin reaccionó. Extendió su mano hacia la de Tae, y la hermosa dama entrelazó sus finos dedos con los de ella. Avanzó firme hacia la orilla del lado, y observó directamente a Fereim.
-Puedo ver a través de ella… - susurró- esta inacabada.
Esas palabras parecieron doler a la bellísima dama, porque se encogió de hombros y agachó levemente la cabeza. Se escondió detrás de su madre y gimió.
-Esta perfecta – respondió severamente Susana.
-¿Cómo se llama? – preguntó Adeleid.
La voz de ultratumba del demonio debió asustar un poco a la reina, porque tembló y su piel se puso de gallina. Tae, debió notarlo, y salió en defensa de su madre con un gruñido y dejando ver sus largos colmillos.
-Eh tranquila – continuó hablando el diablo, con una traviesa sonrisa - ¿Cuál es tu nombre?
La mujer gimió y mal pronunció su nombre. ‘Ae’
-Se llama Tae – respondió Susana.- Le cuesta hablar…
Eso debería ser uno de los síntomas de estar inacabada. En el incómodo silencio, la mujer, se apoyó en el pecho de Susana y derramó un par de lágrimas. De pronto, dirigió la cabeza, como si algo hubiera captado su atención. Miró hacia la otra orilla del lago, la cual estaba bastante lejos desde su punto de vista. Entonces fue, cuando una corriente de agua, se elevó por los aires, y se dirigió hacia dentro de los bosques. Nadie pareció comprender que estaba ocurriendo excepto Tae, la cual era la causante de que el agua la hubiera obedecido. El agua volvió al lago, el cual se calmó y volvió a estar como antes, con aguas claras y tranquilas. Pero había algo más. Un cuerpo, se deslizaba por la superficie. Se arrastraba hacia su lado, hasta que finalmente, se quedó quieto en la orilla. Tae se arrodilló y le miro, hambrienta. Luego miró a su ama, esperando alguna orden.
-¿Quién es ese pobre humano? – dijo el ángel - ¡Que el señor perdone a esta criatura por el mal que acaba de cometer!
-Es un espía, de la corte de Anastasia – dijo Susana – mirad
Señaló al brazo del hombre, y pudieron ver un símbolo de una serpiente tatuado en la piel.
-Lleva el escudo de mi madre tatuado – continuó.
Nadie dijo una sola palabra. Adeleid se acercó al cuerpo del humano, y Tae se tiró hacia atrás. El demonio, zarandeó el cuerpo del hombre con el pie.
-Sabemos que estas despierto humano – dijo - ¿Quién eres y que quieres?
El humano, abrió los ojos con cierta dificultad y rio, como un loco.
-Moriréis niñita – y siguió riendo y riendo – Ella lo consigue todo, os matará.
El ángel gritó.
-Dirigiros con más respeto a su gran alteza la reina Susana
-¿Reina? – Se atrevió a decir el hombre, tras haber vacilado un rato - ¿Reina de qué? No tenéis súbditos… Ella sí, ella es madre de todos, debemos obedecerla.
-Oh señor…. ¿En el reino están todos tan majaras como tú?
-Por supuesto su majestad imperial sin súbditos – dijo muy rápidamente – Ella me ordenó que os encontrara, quería saber si vos los sabíais.
-¿Saber qué?
-Eso – dijo sonriente – Y lo sabéis.
-¿De qué está hablando este insolente? – vociferó lord Adeleid.
El hombre se encogió, y cayó sin decir una sola palabra. Aparte de ser un loco, tenía miedo.
-¿Algo que nos pueda ser útil de información humano?
-Puso cara de interesante, y dejo pasar el tiempo así como si nada.
-Habla humano, cuanto más hables, más vivirás.
-Me llamo Roberto, soy de Villanorte un pueblecito de las afueras de…
-¿TE RIES DE MI, MISERABLE MORTAL? – vociferó el diablo cada vez más impaciente.
-Esperad – susurró Susana. – Villanorte es el pueblo de un viejo amigo. Su nombre es Alejandro de Vientole -¿Sabes algo de él?
El hombre sonrió de oreja a oreja: - El sabio Alejandro… descanse en paz el buen hombre. Esta muettomuertomuertttto…. – pronunció esto último con absoluta rapidez.
El rostro de Susana se hundió en un baño de lágrimas.
-Así reaccionó su hijo cuando se enteró de la mala noticia…
La mirada de Susana se iluminó:- ¿hijo?  
-Si, Alejandro Junior de Vientole – respondió- pero la reina se lo llevó hace poco… antes de enviarme a mí a explorar las tierras del lago… muy lista su majestad Inmortal… ella me lo dijo… si no vuelvo es que estáis aquí y si vuelvo también…
-Este hombre delira… - murmuró por lo bajo el ángel, con cara de desesperación.
-MORIRAS PRINCESITAAAAAAA, ESTARAS MUERTAMUERTAMUERTA –gritó de golpe Roberto.
-Ya he aguantado suficiente – Susana alzó la cabeza hacia Tae y asintió.
La hermosísima dama, sonrió y se lanzó a clavar sus dientes en el jugoso cuello del hombre.
Y la orilla del lago quedó tintada de un color escarlata.

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