Al día
siguiente, Arturo celebraba una fiesta en su casa, Pablo y Dani le convencieron
para que acudiera. A Sara no le parecía una buena idea pero Iván estaba
tremendamente emocionado por ver a toda esa gente de la que le hablaba todo el
mundo. A las ocho y media, ya estaba cambiado y preparado para que pasara Pablo
a recogerle. Ante su sorpresa vino acompañado de Samanta, una amiga suya desde
que era bien pequeño. Había cambiado bastante por lo que recordaba. Se había
teñido el pelo de rojo y se lo había cortado como si fuera un chico. Iba
realmente bien maquillada. Se abrazaron enérgicamente cuando se vieron y
Samanta empezó a contarle cantidad de cosas que él se había perdido. Desde su
último recuerdo sobre ella, Samanta había aprendido a arreglarse, personalizar
su estilo y su risa se había vuelto más bonita. Sin embargo seguía teniendo la
misma nariz y la misma mandíbula cuadrada que tanto la caracterizaban. No estaba seguro que tipo de fiesta era, pero
su amiga iba vestida como si fuera a un pase de modelos, y él solamente llevaba
su camisa a cuadros de hollister azul y unos vaqueros viejos.
Fueron
en coche, y llegaron a las diez a la fiesta. Arturo era un tipo alto y robusto,
con el pelo castaño, divertido y la cara llena de acné. Iba acompañado por su
novia, una chica con el pelo liso y cortito, que lucía un vestido de manga
larga verde y se había pintado los labios rojos.
-Iván tío,
probablemente no nos recuerdes, te conocimos hace dos años – dijo el chico – Yo
soy Arturo pero tú siempre me llamas Arzur no sé porque… Esta es mi novia Miriam.
-Hola –
saludó Iván sonrojado.
Pasaron
un rato hablando. Cada vez había más gente en la casa y se podría decir que
Arturo no tenía ni idea de quien entraba y quien salía. Al cabo de unas horas
Iván se levantó para ir al servicio, y fue así como divisó a Álvaro entre la
multitud. Estaba sentado en el sofá hablando con una chica. Ella, le era
familiar, pero no sabía de qué. Estaba totalmente interesada en su ex amigo,
pero él la ignoraba y hacía ver que la escuchaba. Se quedó mirándolos un poco
más, y cuando la chica se echó el pelo hacía atrás y se le vio mejor la cara,
pudo deducir de quien se trataba: la chica de su foto, Diana, su supuesta ex.
Por
culpa de su sorpresa, se había quedado parado en el pasillo, y una chica que
caminaba a toda prisa se chocó contra él y le tiró todo un vaso de vozka rojo
con fanta de naranja por encima.
-¡Dios
mio! Lo siento mucho de verdad – sacó rápidamente un pañuelo de la chaqueta e
intentó arreglar los desperfectos en la camisa de Iván.
-Tranquila,
tranquila… - la calmó él. – Soy Iván.
Ella le
miró, de manera triste al observar que él no la reconocía. Al cabo de unos
segundos sonrió débilmente.
-Yo soy…
- se quedó bloqueada un instante y continuó- Patricia, llámame Pati.
-Éramos
amigos ¿verdad? – Preguntó él – lo noto en tu cara de decepción.
Ella
imitó una sonrisa tonta y miró al suelo, luego tartamudeó unas palabras sin
sentido hasta formar la frase:
-Es que
es bastante triste que una persona a la que aprecias no te recuerde….
-Lo siento,
yo no quería que me pasara esto – dijo Iván apretando los labios con fuerza.
-Nadie
lo quería – respondió ella.
Entonces
acercó su mano a su mejilla y la acarició suavemente. Iván puso un semblante
extrañado y la miro a los ojos. Acababa de tener un Deja Vu.
-Bueno,
ven conmigo al cuarto de Arturo, te cambiaremos de camisa – Cambió de tema
ella.
Subieron
al piso de arriba. Iván la miraba todo el rato mientras que ella le evitaba.
Era una chica de su edad, morena y no muy alta. Su cabello rizado estaba
recogido en dos coletas y no llevaba una pizca de maquillaje. Se había pintado
las uñas de naranja y llevaba un vestido de palabra de honor con un estampado
indio, bastante original. Iván no podía evitar temblar cada vez que veía sus
hombros desnudos que remarcaban las clavículas de frente y los omoplatos a la
espalda. Le daba un toqué increíblemente sexy. Cuando entraron en la habitación
de Arturo se sintió como un ladrón entrando para robar. Pati, le explicó que él
antes solía venir mucho a esa casa, para quedar con sus colegas y hablar de
cosas de tíos. Cerraron la puerta de la habitación y Pati hurgó entre los cajones
de ropa de Arturo, para sacarle una camiseta limpia. Cuando se giró y vio a
Iván sin camisa se sonrojó y volvió a mirar al armario.
-Dime
Pati – Dijo Iván a la vez que se sentaba en la cama - ¿Cómo nos conocimos?
Pati
sonrió dulce y melancólicamente.
-Estaba
con mi mejor amiga Ángela en el Starbucks, acabando un trabajo de química. Tú
ibas con tu amigo Álvaro, y empezasteis a hacer comentarios de nosotras en alto
– dijo ella con su preciosa sonrisa en la cara.
-¿Buenos
comentarios? – preguntó él, aun que estaba seguro de la respuesta, pero le
gustaba verla explicar las cosas.
-Si por
supuesto. – Respondió – Nos hicisteis mucha gracia, y a mi amiga le hacía tilín
Álvaro. Dio la casualidad de que él se sentó en nuestra mesa para ‘’pedirnos
cambio de cinco euros’’ Yo me levanté y me fui al servicio y tú me seguiste.
-¿Por
qué?
-No lo
sé, pero fue divertido – respondió ella entre risas – cuando salí del servicio ya
no estabais ni tú ni tu amigo. Pero un camarero tenía una carta para mí de tu
parte. Necesitabas clases de refuerzo en química.
De
pronto, Iván tuvo un flashback de todo lo que acababa de contarle Pati. Se rió
y con eso recordó varias cosas más, como a Dani, a Arturo, Ángela y….
-Perdona,
¿Co… cómo ibas…. vestida…..ese día? – tartamudeó.
-Llevaba
unos shorts vaqueros y una camiseta de tirantes que… -empezó.
-Llevaba
la frase ‘Belive in love’ – completó él.
Se
quedaron mirándose en silencio e Iván sonrió con lágrimas en los ojos.
-¿Alicia?
– antes de que añadiera algo más ella se lanzó a sus brazos llorando y le besó.
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