EL JUEGO

Bienvenido lector, a El Juego de las Mil Historias:
Siempre me ha encantado escribir pero nunca he podido acabar ningun proyecto, por lo tanto, te propongo que leas algunas de mis redacciones y me ayudes a encontrar un final para ellas.
El juego consiste en enviarme un mensaje hablandome de la historia que más te gusta y diciendome que querrias que pasara acontinuación.
La historia se publicara con su título y el número de la entrada en carácteres romanos.
Ej. Dos de Oros (I)
Ej. Dos de Oros (II)
A la derecha esta el archivo con todos los artículos publicados.
A la izquierda las encuestas sobre las historias.
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P.D (2): Comparte tu imaginación conmigo

Fdo.
MAR CULPEPER

jueves, 25 de octubre de 2012

LUNA BLANCA (VII)



Después del incendio que había provocado, el juicio de Adrian se había retrasado. Esta ventaja, ayudó a Carolina a llegar a tiempo a la celda de la comisaria con María a su lado. Cuando llegaron, solo encontraron a dos guardias demasiado pendientes de su conversación como para atender la petición de aquella señorita y aquella niña pequeña. Carolina, que deseaba de todo corazón reírse un rato aturdiendo a los guardias, tuvo que retener las ganas, y por la vía rápida- un par de frases sueltas amenazadoras y varios flechazos- sacó a Adrian de su celda.
Un mínimo de diez soldados les pisaban los talones, y la idea de salir del pueblo sin llamar la atención era un poco inalcanzable.
-Adrian, desvíate hacia el mercado y luego vuelve a tomar rumbo hacia el bosque. Nos vemos en tu casa.
-No, espera, no te voy a dejar sola, no podrás con ellos – dijo él.
-Me ofendes amigo – sonrió ella-¿acaso desconfías de Maver, la cazadora de Bibnandor? Si quieres ayudar, llévate a la pequeña, para que no vea crueles espectáculos.
Primero se detuvo a leer los ojos de Carolina, ya le habían dicho una vez que volvería y nunca lo hizo. El padre de María, su padrastro, les abandonó cuando supo de su madre estaba embarazada por segunda vez. Adrian recordó esa mañana, en la que mientras él se vestía para ir a la escuela, su padrastro le informo de que se iba de viaje. ‘’ ¿Volverás?’’ le había preguntado, ‘’por supuesto’’ le había mentido el hombre.  Antes de continuar, la miró a los ojos, y vio una mirada divertida y despreocupada, ¿Qué esperaba de aquella chica? Cogió a María en brazos y a toda prisa desapareció por el mercado.
Carolina, se quedó en medio del camino, esperando, ansiosa por divertirse un rato con los guardias del rey.
Tardaron exactamente diez minutos en alcanzarla, Carolina, se quedó donde estaba y sonrió astutamente.
-¡Detenedla! – Anunció el jefe.
Los guardias atraparon a Carolina, la cual no opuso resistencia, y la rodearon. El capitán, un hombre robusto y sucio, con aspecto violento y totalmente antihigiénico, la cogió del pelo y la obligó a mirarle a los ojos.
-Miren a quien tenemos aquí… Dinos doncella, ¿y tus fieles amigos, te han abandonado? Pagaras tú por ellos, ¿lo sabes?
La mirada, clara y limpia de Carolina, desafiaba al jefe de la guardia, que reluciendo de ira, estiraba con más fuerza de su trenza.
-Dicen que no hay victoria sin sacrificios… - murmuró Carolina suprimiendo un gemido de dolor.
El jefe gruñó y le levantó la mano a punto de golpearla. Ella bloqueó el movimiento con el brazo, y susurró.
-Un solo acto de violencia y mi gente, que yace escondida en este mismo mercado os arrancará los ojos con las manos si hace falta.
Automáticamente, los guardias se giraron desprevenidos en busca de sospechosos.
-¡Es un farol! – gritó uno de los soldados.
El jefe lo miró con desprecio y hablándole como a un ser estúpido, le gritó:
-¿Crees que no lo sé, idiota? – Dirigió sus ojos oscuros y fríos a la muchacha -¿Cómo os llamáis perra?
-No revelaré mi nombre ante un ser tan repugnante como vos – le espetó – Pero antes de que me abofeteéis os advierto de que por estas tierras me conocen como Maver de Bibnandor.
Silencio en la plaza. El sonido del viento al chocar contra las casas y respiraciones entrecortadas. Un conjunto de rostros pálidos y miradas atemorizadas. Y una curva en los labios de ella; satisfacción.
-Como bien os he dicho caballero, toda victoria merece un sacrificio – comenzó a hablar – y ya habréis supuesto que las sacrificada no seré yo. Dígame usted ¿Sabe cuál será su castigo?
El hombre, la soltó del brazo, agacho la cabeza, y se arrodilló al suelo.
-Os ruego que me disculpéis, haré lo que sea por complaceros, pero por dios, no me matéis – lloriqueó. -Los hombres fuertes ya no existen.
-¿Sois capaz de dirigir una revuelta contra el rey? – preguntó.
-Lo que sea por Maver…
-En ese caso os dejaré vivir humillado – replicó ella – no me sirven traidores.
Acto seguido sacó una flecha del carcaj y disparó a un gato que deambulaba por el mercado. La gente se giró velozmente a seguir el recorrido de la flecha, y luego las miradas buscaron de nuevo a la arquera, que astutamente había escapado aprovechando su oportunidad.
Tenía razón, no hay victoria sin sacrificio. Aunque el sacrificado sea un simple gato.

2 comentarios:

  1. Me encanta Luna Blanca.
    ¿Hay algún capítulo más?
    He buscado pero no parece que haya Luna blanca (VIII)

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