-¿Sí?
-¿Álvaro?- preguntó una voz alarmada- soy Ali ¿Tienes la moto? Necesito que me lleves al hospital, por favor, ¡ES UNA CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE!
Álvaro alejó un poco el móvil de su oreja, y levantó la ceja izquierda.
- ¿Pero que dices? ¿Que te pasa? - le preguntó sorprendido.
- Es Iván... - empezó.
- Iván, Iván, Iván... ¿sabes hablar de otra cosa? Yo creo que no... - la interrumpió él algo molesto.
Se escuchó a Alicia suspirar al otro lado de la línea, muy nerviosa y preocupada, apunto de perder la paciencia.
- Iván ha tenido un accidente y tenemos que ir a verle, ¿es que no lo entiendes? Es tu amigo, siempre lo ha sido. Antes erais como hermanos ¿Que os pasa? - dijo histérica.
Álvaro miró el suelo de su cuarto, y millones de imágenes circularon por su cabeza. Miles de recuerdos de Iván y él navegando por su memoria, sin rumbo. Ella tenia razón, era su amigo, y por muchas cosas que pasaran entre ellos, no quería decir que no le importara.
- ¿Como que un accidente? ¿Que le ha pasado? - preguntó al fin.
- Le ha atropellado un coche, y esta en coma en el hospital. Álvaro necesito verle, por favor...
Unos sollozos al otro lado de la linea, y un puñal atravesó su corazón .
- No llores, enseguida paso a por ti.- Dijo con sequedad.
-Álvaro... Gracias...
- No lo hago por ti.
Colgó el teléfono y de pronto, se oyó un grito de odio en la habitación.
***
Acababan de llegar al hospital. Alicia y Álvaro ni si quiera se habían dicho 'Hola'. Ella lo miraba de reojo, intimidada, e incomoda. Él, solo caminaba y preguntaba a las enfermeras por la planta en la que se encontraba Iván, ignorando a su compañera, como si fuera un fantasma. Y ella lo notaba.
- Hola chicos, estamos aquí .- tres enfermeras se giraron para llamar la atención de la persona que había hablado en voz alta.
Álvaro y Alicia la vieron asomada desde una habitación. Era Sara, la hermana mayor de Iván. Sara, para la opinión de media ciudad, era la chica más guapa del mundo entero. Alta, delgada, de rasgos finos y delicados y piel de un bronceado natural. El cabello dorado le caía en dos trenzas de espiga sobre los hombros y lucía un mono de color chocolate.
Les condujo al interior de la habitación. Iván llevaba puesta una mascarilla conectada a una máquina y un gotero en el brazo derecho. El cuerpo estaba cubierto por una bata verde y una manta blanca.
Alicia no pudo evitar derramar lágrimas por todo el cuarto.
- Se despertará - se limitó a responder Sara- El medico dice que lo hará. Pero no nos asegura que recuerde el accidente. No estoy segura, no me enteré bien.
Álvaro observó con cautela, la cara de Iván. No mostraba sentimiento alguno. Simplemente era un chaval, ignorante e inocente. Un buen chico, que no merecía ese accidente. Se acercó a él silenciosamente y saco una foto doblada del bolsillo del vaquero. La desdobló y sonrió sin darse cuenta.
Esa foto la tomó su madre cuando Iván y él tenían siete años. Era un recuerdo bastante divertido; de pequeños, ellos solían ser unos de los niños más traviesos del colegio. Siempre estaban metidos en líos. Ese día Álvaro inició la primera guerra de barro de sus vidas.
En la foto estaban riéndose, manchados de barro y con la ropa blanca convertida en chocolate.
Cogió la mano de Iván,y metió la foto en su puño.
Al girarse vio a Alicia mirarle con una cariñosa sonrisa. Él miró a la hermana de su amigo.
- No le digas a Iván que he venido a verle. - dijo. Sara asintió.
- ¿Por que haces eso? - Alicia le miró confundida y decepcionada.
- Tu no lo entiendes, igual que yo no entiendo tu obsesión con Iván. Te espero fuera, me voy a fumar un rato.
Y dicho esto se fue por la puerta, delante de la triste mirada de Alicia, que solo suplicaba que se acabara ese dramático día.
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