Me
desperté a media noche. Mi cabeza, estaba llena de preguntas sin respuesta, y
yo sabía que hasta que no me las contestaran, no tendría paz para dormir
tranquilamente.
También
sabía, que por lo menos, hacía cuatro años, yo tenía un álbum de fotos en el
que cada fin de año pegaba mis diez preferidas de esos 365 días.
Por
suerte, no había perdido esta manía, y seguían estando en el mismo sitio de siempre: bajo la cama, en una caja de plástico. Encendí la linterna, y saqué aquel álbum de
recuerdos.
Año 2008.
Sonreí cuando comprobé que seguía escribiendo los números grandes y pintados de
los colores de la bandera de España. Pasé la página preparado para recibir la
primera foto. El día del cumpleaños de Sara. Había montado una fiesta en casa,
y estaban todos sus amigos más algunos nuevos. Llevaba mechas de colores rosa,
verde y azul. Le habían comprado un gorro con forma de tarta que llevaba
escrita la palabra ‘¡Felicidades!’ bien grande. Acababa de soplar las velas, y me estaba abrazando, feliz, ilusionada, ¡por fin dieciocho!
Las dos
siguientes fotos eran mías surfeando en las playas del océano cantábrico. Siempre
había adorado surfear. Era algo apasionante, y una parte de mi mismo.
Tenía
otra foto, de cintura para arriba, con una sudadera gris de Hollister, serio,
con la mirada fija en el horizonte. Y un fondo negro. ¿Había sido modelo?
Las
siguientes fotos eran las típicas que subía al facebook haciendo el tonto con el grupo. Me llamo la atención, una
chica alta, delgada, morena, y con el pelo largo, largo, largo. Iba ligeramente
maquillada, con unos pantalones vaqueros ajustados, unos botines de tacón,
una camiseta de manga francesa color caramelo, y un chaleco de piel. Estaba
siempre colocada a mi lado, abrazándome mirándome con avaricia, como si temiera
que alguien me apartara de ella.
En otra
imagen iba algo menos arreglada, solo con una camiseta ajustada blanca y unos
pantalones beige. Ibamos cogidos de la mano y ella me besaba en la
mejilla.
Saqué el
móvil, y fotografié a la chica de la imagen. Luego envié la imagen a Pablo, uno
de los pocos amigos de los que me acordaba.
‘’ ¿Quién
es esta tío?’’ – le envié.
Durante
la noche, no quise ver una foto mas del ese álbum, porque total, viera lo que
viera, no sabria quien se trataba. Me mantuve despierto varias horas más. Y
cuando ya me quedaba dormido, llegó la respuesta al mensaje.
‘’ Es
tu ex tío, se llama Diana. Hablamos mañana y te cuento sobre ella. Cuídate colega’’
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