Pasó un mes, desde la visita de aquella mujer a mi casa.
Desde ese día, me habían llegado varias cartas con el nombre de las tiendas
donde debía comprar los libros y uniformes. Mis padres, aún no habían asimilado
la idea de tener una hija bruja y sirena, por eso, decidí ir yo sola a comprar
el material escolar.
Como principiante en el mundo mágico debía estudiar Botánica
en la Tierra Hechizada, Historia y Geografía Mágica, Arte Defensivo del Nivel
1, Pócimas de Base Sencilla, Lengua élfica, Uso Principiante de la Varita, Educación
Primaria Prácticas de la Escoba y Arte de la adivinación, entre otras más
sencillas.
La tienda se llamaba El Libro Más Preciado, y se encontraba
cerca de la estación. Parecía una tienda corriente y propiedad de una mujer
enana. Cuando entré me preguntó amablemente por el nombre de mi escuela. Le
respondí con toda la sinceridad del mundo, aun que me costó pronunciar bien
Pawl Cheestervil. La mujer, pareció imaginárselo. Me preguntó por el curso. Año 1 de Iniciación.
-Perfecto querida, este fin de semana te enviaremos todo el
material
-Muchas gracias, ¿me podría decir dónde se encuentra la
tienda de Escobas para Principiantes? – le pregunté, muy educadamente.
-Por supuesto señorita, esta dos calles más adelante, parece
un edificio corriente pero su interior es totalmente distinto. Lo diferenciaras
por las enredaderas que cubren la pintura.
-Vale, bien, muchas gracias otra vez – agradecí.
La señora enana, no se equivocaba para nada, la casa de las
enredaderas tenía una aspecto antigua y corriente por fuera pero, por dentro,
era increíblemente enorme, llena de diferentes Escobas de muchos tamaños. Me
llamó la atención una antigua, dorada, expuesta en una esquina de la sala, sin
llamar mucho la atención, pero que de alguna manera, me impresionaba.
-Es bonita ¿eh? – me dijo un chico moreno – no es la más rápida,
ni la más cara, ni si quiera es un modelo moderno, pero tiene su encanto.
-¿Eres especialista en esto? – me giré a mirarle.
Tenía unos ojos pardos grandes, atentos y bastante agudos,
como si fueran capaces de ver hasta el más mínimo detalle. Era delgado, ligero y
con un aspecto veloz e inteligente. Aparentaba
mi edad, pero desde luego, sabía más que yo en todo esto de la magia. Llevaba puesta
una camisa azul oscura, con las mangas arremangadas, y un pantalón vaquero.
Sencillo pero con un toque elegante.
-Digamos que mi padre si lo es – me respondió – yo solo sé
algo así por encima, no gran cosa. Soy Carlos Díaz, de Pawl Cheestervil, Año 2
de Iniciación B.
-Encantada, yo soy Julia García - me presenté – También de
Pawl Cheestervil, Año 1 de Iniciación A.
-Novata en Pawl Cheestervil…¿Tu familia no es maga verdad? –
me extendió la manó.
-No, ignorábamos que esto existiera – se la estreché.
-Y ¿Qué opinas de todo? – dijo tras unos minutos de pausa.
-No lo sé. – esos ojos tan extraños, me intimidaban – supongo
que me viene grande.
-¿No has pensado en el hecho de que por fin vas a encontrar
gente como tú?
-Si. Pero yo soy diferente aun así. – le sonreí tímidamente.
Él me correspondió con una sonrisa divertida, y una ceja
levantada.
-¿Sabes? La primera vez que me preguntaron eso respondí lo mismo – Me dio un golpecito en la espalda
y se fue de la tienda.
-Disculpé, ¿Puedo ayudarle? - se ofreció la dependienta
-Si por favor, quisiera esa escoba.
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