EL JUEGO

Bienvenido lector, a El Juego de las Mil Historias:
Siempre me ha encantado escribir pero nunca he podido acabar ningun proyecto, por lo tanto, te propongo que leas algunas de mis redacciones y me ayudes a encontrar un final para ellas.
El juego consiste en enviarme un mensaje hablandome de la historia que más te gusta y diciendome que querrias que pasara acontinuación.
La historia se publicara con su título y el número de la entrada en carácteres romanos.
Ej. Dos de Oros (I)
Ej. Dos de Oros (II)
A la derecha esta el archivo con todos los artículos publicados.
A la izquierda las encuestas sobre las historias.
Para cualquier duda preguntar por:
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P.D (2): Comparte tu imaginación conmigo

Fdo.
MAR CULPEPER

jueves, 27 de septiembre de 2012

PAWL CHEESTERVIL (III)



Al fin, después de dos meses, llegó una carta, avisando que el día más esperado de mi vida, se aproximaba cada vez más.
''Querida García Iglesias, Julia:
Esperamos impacientemente tu llegada a nuestra institución, y por eso, es de gran orgullo informarte que tu habitación esta lista para tu iniciación en este curso. No es obligatorio que vengas con uniforme el primer día. Te proporcionaremos la túnica de tu nivel, una vez estés aquí.
Tu habitación es la número 4052 en el ala Este del edificio, que compartirás con una chica de tu edad.
Dentro de dos días, a las 11:30pm, te estará esperando un coche en la puerta de tu casa. Este te llevará al puerto, para que embarques en un barco inglés, con el nombre de ‘CALYPSO’ junto al dibujo de una luna en estado creciente y un sol bañado en un color bronce. Lo reconocerás enseguida.
Atentamente,
Aura du Soleil,
La directora''
Desde ese momento, hasta el día de la partida, me dediqué a recorrer las avenidas más mágicas, en busca de Carlos, el estudiante de segundo nivel. Sin embargo, todos mis intentos fueron en vano. Así pues, en el increíble día, mis padres, me explicaron que esto les venía muy grande, y que era un gran esfuerzo, el que estaban realizando para dejarme ir al internado, solo, para verme feliz, y con gente como yo.
Mi corazón, se aceleró cuando el coche vino a buscarme. Los nervios me atacaron por todos los lados, y la despedida, fue más amarga de lo que esperaba, pero aun así, nunca me arrepentí de aquel paso que acababa de dar hacia un futuro mágico-literalmente-.
En el barco, me dediqué a pasear por cubierta. Había dos alumnos más. Eran hermanos, seguro, ya que sus semblantes eran casi idénticos. La chica, tenía el pelo alborotado, castaño y salvaje. Sus ojos, mostraban ferocidad, astucia y un alma libre.  Era morena de piel, y sus actos eran algo bastos, poco humanos. Vestía en vaqueros, deportivas y sudadera; un aspecto deportista o informal. Cuando notó que le miraba me sonrió, mostrando una hilera de dientes blancos, perfectamente posicionados.
-Soy Cristina – se presentó- es mi primer año en Pawl Cheestervil. Ese de allá es Javi, mi hermano gemelo. Somos novatos.
-Yo también –sonreí tímidamente- Me llamo Julia.
Me observó de arriba abajo. Y de repente puso una cara un tanto asqueada. Por un momento me pareció que me estaba olisqueando. Y no me equivoqué.
-Hueles a pez – dijo una voz tras de mí.
Me giré en posición defensiva, y me tope con la mirada de un chico de mi edad. Era hermoso. Por dentro y por fuera; el cuerpo, fuerte, bien trabajado, le hacía una silueta irresistible. Tenía un algo que le hacía único y especial en muchos motivos y me atraía como a un imán. Su mirada, limpia, serena, inteligente… representaba el alma de alguien libre. Como su hermana. E aquí, Javi. El chico que me hizo sentir mariposas en el estómago por primera vez. El pelo revuelto y despeinado, la camisa por fuera de los pantalones, y… ¿descalzo? Suprimí una risita que estuvo a punto de escapar de mi boca. Miré sus labios.  Una sonrisa un tanto provocativa y a la vez, amenazadora. Era algo extraño el chaval.
-¿Perdona, como has dicho? – le respondí, sintiéndome algo ofendida por el comentario.
-Haces olor a pez – repitió. Su voz me hizo temblar.
-Será el mar… - intenté esquivar el comentario, pero Cristina parecía haberse dado cuenta también.
-No lo es – dijo- Nuestro olfato no falla.
La miré molesta, y me eche un paso adelante hacia ellos.
-Pero bueno, ¿Qué sois? ¿Perros rastreadores? – respondí sarcásticamente.
Juraría haber leído un ‘sí’ en sus sonrisas, pero fue tan veloz que pareció una ilusión mía. Javi siguió mirándome a los ojos, sin apartarme la mirada, como si quisiera averiguar algo. Cristina, se relajó y con una risa amable se disculpó por su comportamiento.
-Lo siento Julia, no estamos acostumbrados a hacer amigos – risita tímida – dime ¿te apetece que hablemos de algo?
Javi estiró los labios, formando una sonrisa divertida, pero no quitó esa mirada amenazante de mis ojos. Me intentaba leer, descubrirme, no le gustaban los secretos y sabía que yo tenía uno y gordo. Sé que en ese momento estuvo planteándose miles de cuestiones y respondiéndoselas, atando cabos, resolviendo puzles… y yo quería impedírselo por todas las vías posibles. Él lo sabía. Y finalmente:
-¿Por qué no hablamos de sirenas? – Preguntó de golpe – dicen que en estos mares hay muchas.
Su sonrisa se amplió orgullosa y satisfecha cuando leyó la verdad en mi cara, horrorizada. Cristina sin embargo no parecía sorprendida, es más, lo sabía desde hace rato. Que estúpida había sido. Tan ignorante. Dos hermanos, salvajes, agresivos, sonrisa desgarradora y olfato privilegiado. Y entonces, leí yo lo que estaba escrito con mayúsculas en el corazón de estos chicos.
-¿Por qué no hablamos de licántropos? – Contraataqué – Dicen que pasado mañana es luna llena.

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