EL JUEGO

Bienvenido lector, a El Juego de las Mil Historias:
Siempre me ha encantado escribir pero nunca he podido acabar ningun proyecto, por lo tanto, te propongo que leas algunas de mis redacciones y me ayudes a encontrar un final para ellas.
El juego consiste en enviarme un mensaje hablandome de la historia que más te gusta y diciendome que querrias que pasara acontinuación.
La historia se publicara con su título y el número de la entrada en carácteres romanos.
Ej. Dos de Oros (I)
Ej. Dos de Oros (II)
A la derecha esta el archivo con todos los artículos publicados.
A la izquierda las encuestas sobre las historias.
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P.D (2): Comparte tu imaginación conmigo

Fdo.
MAR CULPEPER

lunes, 10 de septiembre de 2012

LUNA BLANCA (IV)




             -Me llamo Carolina, pero por esta zona me conocen como Maver. Mas allá de las montañas me llaman Astren y  por el sur Neoseld. – Me explicó – nadie me llama por mi verdadero nombre desde hace tiempo.
      -Yo me llamo Adrian y vivo a las afueras del bosque, por la zona este. - agachó la cabeza, incapaz de sostener la mirada de aquella chica, que imponía más que el propio diablo.
      -Supongo que no sueles ir por el pueblo ¿verdad? – dijo ella con una sonrisa divertida.
      -La verdad es que no… ¿Por qué lo dices?
      -Si hubieras sido un niño cualquiera, ahora mismo el miedo te estaría circulando por las venas y te estarías arrepintiendo de haber intentado rescatarme – su voz sonó oscura, casi como un murmullo. – ¿Te suena la Cazadora de Bibnandor?
Los ojos de Adrian se abrieron como platos y un brillo de pánico los iluminó.  Palideció como si estuviera mirando a un fantasma, y el viento se llevo sus palabras. Carolina escuchó la rapidez con la que latía su corazón, como si en cualquier momento fuera a estallar, y su sonrisa se amplió, victoriosa. 
- Un placer conocerte Adrian.
Carolina miró al suelo, los lobos habían desaparecido. El bosque estaba demasiado silencioso, y ella, que había vivido siempre entre árboles y bestias enseguida notó que algo iba mal.
Estuvo a punto de ordenarle al chico que no se moviera, pero no lo vio necesario, puesto que se encontraba aún en un estado de sock. 
Subió las dos primeras ramas sin apenas dificultad, pero la última y tercera rama – donde colgaba su arco- se encontraba demasiado alta.  Saltó una vez para intentar agarra el arco sin ningún resultado. Lo intento de nuevo y estuvo a punto de partirse la crisma. Miró arriba varias veces buscando una manera de llegar hasta él hasta que se dió por vencida.
Adrian, que la estaba observando, no puedo evitar el pensamiento de que por muy cazadora que fuera, seguía siendo una niña, la cual necesitaba su arco para sacarlos a los dos de ese infierno de bosque. Así que escaló el árbol hasta que llegó a su altura. En silencio y sin mirarle la cara se puso enfrente de ella y saltó de nuevo.  Se quedó colgando de la rama. La miró desde arriba y se quedó quieto, sin atreverse a tocar el arco
  -   Por favor… ¿Puedes bajármelo? – murmuró ella, ruborizada.
Adrian cogió el arco y bajó, otra vez a su nivel. Se lo entregó y Carolina volvió a comportarse como alguien superior a él. Sonrió para sus adentros.
Sin escucharla bajó del árbol.
Si hubiera estado atento a sus palabras, hubiera oído el grito de advertencia. Si la hubiera obedecido, habría descubierto la trampa que le acababan de tender los lobos. Si hubiera dejado de pensar en ella tal vez muchas cosas no hubieran ocurrido.

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